El regalo dudoso invita a la reflexión. Las cifras económicas constituyen un doloroso recordatorio de lo que se ha sabido por años: la tasa de empleo en Jerusalem no sólo es más baja que en Tel Aviv, sino que también está por debajo de otras grandes ciudades de Israel como Ashdod, Beer Sheva, Haifa y Petah Tikva.
La población de la capital tiene todas las características de una población pobre con una tasa de natalidad alta, un elevado gasto en alimentos básicos, una baja tasa de graduados de escuela secundaria (menos de la mitad de los estudiantes de la ciudad) y una baja tasa de adultos que poseen una licencia de conducir.
A modo detallado, la tasa de natalidad promedio de Jerusalem es de cuatro hijos por mujer, en comparación con un promedio nacional de menos de tres hijos por mujer.
Con respecto al registró la ciudad registro un mayor gasto en carnes y aves de corral en Israel en 2009.
Durante el mismo año también se contabilizó que sólo uno de cada tres residentes de Jerusalem tenía una licencia de conductor, lo que simboliza la tasa más baja entre las grandes ciudades del país.
Las cifras financieras no son alentadoras. El número desocupados en Jerusalem es más alto que el promedio nacional, y la tasa de actividad es especialmente baja (46 por ciento frente al 57,3 por ciento en todo Israel). Como resultado, el gasto de consumo del hogar es menor que en otras grandes ciudades.
Fuente: Itón Gadol